Todo lo que ves de mí, no es nada de lo que yo soy. Y si no te gusta cómo soy, todo lo que ves de mí, metételo en el culo.

viernes, 8 de octubre de 2010

Hoy iba en el micro

Hoy iba en el micro y durante los diez minutos de viaje debí soportar a un muchacho que muy cómodamente escuchaba un grupo de cumbia con su súper celular.  No hay palabra que describa mis ansias por verlo descender del colectivo, o por ver cómo alguien hacía justicia y le rompía la cara de un cachetazo ¿Dónde quedaron las abuelas de antes que te retaban aunque no fueras siquiera su conocido? POR FAVOR, QUE ALGUIEN LO MATE, O LO HARÉ YO. 
El tema es que nadie lo mató, nadie lo calló, nadie lo censuró... un poco de debida censura me hubiese agradado infinitamente... Lo peor estaba por pasar... LAS PERSONAS DE EDAD SIMILAR AL MUCHACHO MENEABAN LA CANCIÓN (si se le puede llamar canción) Y HACÍAN GESTOS QUE INTENTABAN ACOMPAÑAR EL RUIDOSO RITMO. 
¡Cuántas ganas de obligarlo a leer un libro! ¡Callate pendejo! ¡Callateeeeeeeeeeeeeeee!